10 beneficios de la natación

Uno de los ejercicios más completos para trabajar tu mente y cuerpo es la natación; te mantiene en forma, fortalece tus músculos y tu memoria, por lo que es recomendable que se practique a cualquier edad.
1. Tu calidad de vida mejora. La natación te permite retrasar la etapa del envejecimiento; tu capacidad motriz aumenta, al igual que tu memoria, ya que se requiere mayor concentración y coordinación.
2. Hace que estés más alerta, con más equilibrio y que tengas un tiempo de reacción complejo más eficiente y rápido; las heridas tardan menos en sanar.
3. Quemas mayor número de calorías. En el agua tus músculos trabajan de cinco a seis veces más que en tierra firme.
La natación aumenta tu masa muscular y la tonifica; alarga tus músculos y mejora tu silueta. Una hora de este ejercicio te permite quemar hasta 600 calorías.
Más bondades de la natación
5. Tu cuerpo se hace más resistente, ya que la natación aumenta el grosor de tus huesos.
6. Tu organismo adquiere mayor movilidad y elasticidad. La natación permite ejercitar las articulaciones, aumenta su flexibilidad y el rango de movimiento.
7. Favorece la actividad del sistema cardiorrespiratorio.
8. Aumenta la flexibilidad de la columna y elimina los dolores
9. Mejora tu circulación. Cuando nadas, le das un masaje a cada órgano de tu cuerpo, la sangre se activa y te sientes mejor.
10. El nadar relajas no sólo los músculos del cuerpo, sino también tu mente, por lo que tu estrés disminuye considerablemente.
Fuente: http://enforma.salud180.com/nutricion-y-ejercicio/10-beneficios-de-la-natacion
Da igual que no tengas tiempo libre: trucos para correr como si fueras un 'pro'

Las causas por las que uno se inicia en el ‘running’, son similares pero no idénticas. Unos comienzan a correr simplemente para ponerse en forma, otros en cambio, pretenden encontrar la fórmula para reducir el estrés del día a día y otros simplemente realizar algún tipo de ejercicio que le ayude a mejorar su salud, eliminando el sedentarismo de sus vidas. Pero en lo que todos coinciden cuando llevan un tiempo entrenando, es en mejorar sus marcas y sus tiempos. Uno empieza a correr simplemente para mejorar su salud y todos acaban haciéndolo para mejorar sus tiempos de entrenamiento, para ser capaces de correr más distancia en menos tiempo.
No se puede generalizar y marcar un tipo de entrenamiento ideal para todo el mundo. Aunque la rutina idónea para ser más rápido son las series, cada uno necesita personalizar su plan de entrenamiento en función del tiempo que lleva corriendo, su peso, el horario disponible para entrenar cada día y los días disponibles, durante la semana, la edad y el tipo de carrera que uno quiere preparar; así, existirían unas pautas genéricas sobre como entrenar para ser más rápido en función del tiempo de entrenamiento disponible.
Porque aunque la mayoría de los corredores piensen que cuantos más kilómetros corran a la semana, más rápidos serán, esto no es cierto. Si no introducimos el factor fuerza que se mejora bien con pesas o con entrenamiento de series, nos haremos más lentos. Es más efectivo realizar un entrenamiento específico que realmente ayude a mejorar nuestra velocidad a través de un parámetro fundamental, la mejora de la fuerza-resistencia. Ya que no se trata de mejorar la velocidad pura, aquella que desarrollamos en un espacio máximo de 100 metros, sino de mantener el ritmo más alto posible durante un mínimo de 5 kilómetros y un máximo de 42K.
Teniendo tan poco tiempo para entrenar lo ideal es que haga series cortas y en cuestas
A continuación, os presentamos una serie de entrenamientos para realizar entre uno y dos días a la semana:
Si solo dispone de 20 minutos para entrenar
Qué hacer
Como regla general siempre debe emplear al menos cinco minutos en calentar para preparar la musculatura. Después, la mejor manera de mejorar su fuerza, su potencia, la economía de carrera, su capacidad neuromuscular y retrasar la fatiga, es realizando series cortas.
Cómo hacerlas
En este caso y teniendo tan poco tiempo para entrenar, lo ideal es que haga series cortas y en cuestas. Las series cortas son muy lesivas, por lo que si le introducimos el factor cuesta, nos obliga a reducir la velocidad (y por tanto las lesiones), y en cambio redoblan la potenciación de la fuerza, la potencia y la rapidez.
En cuestas de aproximadamente unos cien metros, completar entre 3 y 4 series. Realizar cada serie de forma progresiva, es decir, comenzar más lento, e ir acelerando según avanzamos en la distancia, para acabar corriendo cerca del 100% de la F.C.M (Frecuencia Cardiaca Máxima). Vuelva trotando muy suave hasta el punto de partida y repita las series restantes. Acabe trotando otros cinco minutos, para enfriar y volver a la calma.

(iStock)
Si dispone de 30 minutos
En este caso el entrenamiento más interesantes es el que completamos en aproximadamente un minuto. En este tiempo podrá correr unos 300 metros y correr rápido sobre esta distancia, le obliga a alargar un poco la zancada.
Qué hacer
Realice 7 repeticiones en carrera continua.
Cómo hacerlo
Como siempre, comience calentando durante cinco minutos. Después corra por intervalos, es decir, fuerce el ritmo durante un minuto llegando a un 85 y un 90% de su F.C.M, y sin parar continúe corriendo durante dos minutos pero a un ritmo mucho más lento, para recuperar. Después vuelva a intensificar el ritmo durante un minuto y así sucesivamente. Acabe tratando los últimos cinco minutos para volver a la calma.
Si dispone de 45 minutos
Qué hacer
Para mejorar la capacidad de su corazón para bombear sangre y oxígeno a los músculos y por tanto correr más rápido, lo más conveniente es realizar un entrenamiento por intervalos con tramos rápidos y lentos más largos.
Corra durante 40 minutos unos 45 segundos más lento que su ritmo objetivo para carreras de 5 kilómetros, de forma que esté debajo de su umbral
Cómo hacerlo
Comenzar calentado 5 minutos a un ritmo suave para entonar los músculos de las piernas. Después en un entrenamiento de carrera continua por intervalos, intercalar tramos de tres minutos en los que correr 10 segundos más rápido que su ritmo objetivo de 5K y otros 3 minutos mucho más lentos para recuperar.
Si dispone de una hora
Qué hacer
En este caso en lugar de las series, es más conveniente que realice un entrenamiento de carrera continua a un ritmo más alto.
Cómo hacerlo
Caliente durante cinco minutos. Después prepárese para entrenar en un rodaje de carrera continua en la que mantenga un ritmo controlado pero lo más alto e intenso posible dentro de sus parámetros aeróbicos. Corra durante 40 minutos unos 45 segundos más lento que su ritmo objetivo para carreras de 5K, de modo que siempre se mantenga por debajo de su umbral aeróbico. Este entrenamiento ayuda a elevar el umbral aeróbico máximo, pudiendo así correr más rápido al tiempo que retrase la aparición de la fatiga.
¿Delgada y con tripa? Cambia tu composición corporal

La báscula no es el mejor indicativo de que la dieta funciona. De hecho, es normal ver a mujeres muy delgadas, o que han perdido los kilos que querían, y que, aún así, siguen teniendo cierta flacidez en la tripa o los muslos un estando en 'su peso ideal'. ¿Por qué? Porque el peso no refleja la composición corporal.
"Por ejemplo, al empezar a hacer ejercicio es normal coger algunos unos gramos en la báscula, y mucha gente se preocupa al pensar que ha engordado y que algo ha hecho mal. Pero no es así", explica el entrenador y embajador de Freeletics en España, Sergio Peinado. En este sentido, el experto recuerda que el cuerpo está compuesto por grasa, agua y masa muscular. Cuando se pierde grasa, se pierde volumen, que es el objetivo de las personas que quieren adelgazar. Sin embargo, el músculo pesa más que la grasa, por lo que al mejorar esta composición corporal puedes pesar más aun habiendo bajado la talla del pantalón. "Determina la forma que tiene nuestro cuerpo", añade. Lo mismo ocurre en el sentido contrario: se puede pesar menos pero, a la vez, tener michelines y verse peor en el espejo.
¿Y cómo se mejora la composición corporal?
No hay recetas mágicas: dieta y ejercicio. Eso sí, siempre enfocado a crear o conservar la masa muscular y a perder grasa, no peso. Por eso, hay que evitar algunos errores comunes que se cometen cuando uno se plantea adelgazar:
- Buscar cambios rápidos: cuando se pierde mucho peso en poco tiempo, lo perdido suele ser masa muscular, (encargada, entre otras cosas, de quemar calorías) ya sea por dietas muy restrictivas o por un exceso de ejercicio aeróbico. Por eso, cuando se vuelven a retomar los hábitos normales, el metabolismo se ha ralentizado y se recupera el peso perdido, e incluso con algún kilo extra.
- Hacer solo ejercicio cardiovascular: correr o montar en bicicleta es muy saludable, pero en exceso puede poner en peligro la masa muscular. Por eso, es preferible priorizar los entrenamientos de fuerza, en los que se utilicen cargas con peso. "El 'Spinning', por ejemplo, no sería suficiente para lograr cambios", asegura Peinado.
- Comer menos de lo necesario: aunque para perder grasa haya que reducir las calorías, si no se consumen las suficientes el cuerpo almacenará más grasa para protegerse de la falta de alimento.
- Olvidarse del descanso: la recuperación es casi tan importante como la actividad física cuando se trata de mejorar la composición corporal, y es que el estrés también influye en la pérdida de grasa y el mantenimiento de la masa muscular.
HIIT, la solución para gente ocupada
" Los entrenamientos de alta intensidad o 'HIIT' se han hecho muy famosos en el mundo del fitness por su eficacia. Con sesiones muy cortas de entrenamiento se consiguen grandes resultados", asegura Peinado. "El HIIT es capaz de conseguir adaptaciones fisiológicas de manera muy rápida, en pocas semanas. Esto se debe principalmente a la alta intensidad con la que se deben realizar este tipo de entrenamientos", explica el experto.
De hecho, introducir dos o tres sesiones de HIIT a la semana puede ser la solución perfecta para aquellas personas que no disponen de tiempo para ir al gimnasio, ya que hay muchos ejercicios que se pueden hacer en casa. Esta es la dinámica que utiliza, por ejemplo, Kayla Itsines, la gurú del fitness que ha revolucionado Instagram con sus fotos del 'antes y después'.
Aunque también tiene algunos inconvenientes. "Puede resultar lesivo si no se realiza de forma apropiada o bajo la supervisión profesional", advierte el entrenador. El otro inconveniente, añade, es que si no se está acostumbrado a este tipo de entrenamientos, las primeras veces se pueden sentir mareos o náuseas.
Cuánto se tarda en ver estos cambios
"La respuesta mágica que todo el mundo quiere saber pero que en realidad no existe". Sergio Peinado reconoce que aunque hay gente que consiguen verse mejor en el espejo en tres meses, este tiempo puede variar según la persona, dependiendo de su punto de partida y su respuesta a los estímulos.
"No hay que centrarse en ver resultados, sino en conseguir alcanzar un estilo de vida activo y saludable. Y que, además, este sea lo más duradero posible", aconseja el embajador de Freeletics. "No sirve de nada matarse a entrenar y hacer dietas extremas durante un par de meses, y que no nos veremos mejor, y cuando lo dejemos volveremos a ser los de antes. No compensa ni por salud ni por estética", añade. Un cuerpo en forma, y con una composición corporal equilibrada, será la consecuencia de haber mantenido en el tiempo esos cambios saludables.
Fuente: http://www.elmundo.es/yodona/fitness/2016/05/30/57441cec468aeb245f8b4670.html
Toros del XIX y un torerazo de hoy

Banderillas negras para el cuarto toro porque no ha podido ser picado. LUIS SEVILLANO
La plaza de Las Ventas se introdujo en el túnel del tiempo y apareció una corrida de mediados del siglo XIX, con toros de Saltillo, ganadería preferida por El Chiclanero, Lagartijo, Frascuelo y Cara Ancha, entre otros. Lo que se vio fue una película de terror en la que tomaron el protagonismo seis toros cárdenos de correcta presentación y sin aparatosos pitones que se hicieron dueño de la situación, asustaron con toda razón a las cuadrillas e impusieron su ley cual forajidos armados hasta las cejas.
Seis toros mansos de solemnidad que topaban en lugar de embestir, huían de los caballos, daban arreones de miedo cuando atisbaban una presa, acudían al bulto, la cara siempre por las nubes y buscaban con más que aviesas intenciones a todo lo que se moviera. Toros sencillamente intoreables en el siglo XXI.
Saltillo/Vara, Aguilar, Venegas
Toros de Saltillo, correctamente presentados, mansos de solemnidad, broncos, deslucidos y muy peligrosos. El cuarto fue condenado a banderillas negras.
Sánchez Vara: estocada tendida (silencio); media baja (palmas).
Alberto Aguilar: pinchazo -aviso- dos pinchazos, estocada -segundo aviso- (silencio); pinchazo, media y un descabello (ovación).
José Carlos Venegas: pinchazo, media -aviso-, -segundo aviso- pinchazo, estocada, un descabello -tercer aviso- (palmas de consolación); dos pinchazos y estocada baja (silencio).
Plaza de toros de Las Ventas. Vigésima sexta corrida de feria. 31 de mayo. Casi tres cuartos de entrada.
Nadie, ningún torero del escalafón actual ni de escalafones precedentes, está preparado hoy día para salir airoso de un trance tan complicado. Porque el toreo de hoy nada tiene que ver con el que emocionaba a los españoles del XIX, ni los toreros actuales están preparados para empresa tan complicada.
Así las cosas, vaya un reconocimiento de respeto y admiración a todos los de oro y plata que ayer, mal que bien, salieron airosos del compromiso. La mejor noticia de la corrida, sin duda alguna, es que todos los toreros abandonaron la plaza por su propio pie y cenaron en sus casas o en el hotel, porque lo que se masticó toda la tarde fue el drama anunciado o la tragedia, que, felizmente, no se produjo.
Nadie se aburrió; claro que no. Como para aburrirse cuando un grupo de hombres se estaba jugando literalmente la vida en un empeño en el que nada tenían que ganar más allá de un sueldo con el miedo metido en el cuerpo y el sudor de su frente.
A José Carlos Venegas le echaron su primero al corral después de escuchar los tres avisos; pues quede claro que ese toro se le queda vivo a todas las figuras de la modernidad. Sorteó estampidas entre los dos picadores, huyó de los capotes, no supo lo que era humillar, buscaba el cuerpo del muchacho y puso todas las dificultades imaginables a la hora de la suerte suprema. Y lo más sorprendente es que, tras una media y una estocada hasta la empuñadora enfiló el camino de chiqueros como si tal cosa, más vivo, si cabe, que cuando salió. Venegas intentó recuperar la dignidad ante el sexto, cortísimo de embestida, se jugó el tipo con sinceridad, y le robó algunos muletazos estimables.
Sánchez Vara mató sus dos toros y adiós muy buenas. Pasó desapercibido ante su primero, que anunció lo que había en los corrales; y el cuarto, que fue condenado a banderillas negras, topaba con evidente maldad.
Los ‘mejores’ toros del festejo le tocaron a Alberto Aguilar; tanto es así que brindó su primero al respetable y le robó algunos naturales antes de que el animal lo pusiera en serios aprietos. Sobre la mano derecha citó al quinto, y se le jalearon redondos estimables en los que brilló más la disposición del torero que la calidad, porque no podía ser de otra manera.
De todos modos, si todos los que hicieron el paseíllo merecen figurar en un cuadro de honor -incluidos los picadores, que fallaron estrepitosamente ante toros imposibles de picar, y quienes huyeron de los terrenos comprometidos para salvar el físico-, sobresale por encima de todos un subalterno llamado David Adalid, que ofreció una lección magistral de torería excelsa con las banderillas en las manos. Aguantó el arreón del tercero, que se le arrancó como un fórmula 1 y le clavó un par de categoría; pero más impresionante fue el segundo, de auténtico maestro heroico, asomándose al balcón y dejando los garapullos en todo lo alto. Volvió a banderillear al sexto y el segundo par fue, otra vez, excepcional.
¿Por qué está Adalid desaparecido cuando es un torerazo que dignifica la tauromaquia? Un gran misterio. Ayer, por dos veces, la plaza en pie le vitoreó emocionada y conmovida.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/05/31/actualidad/1464725552_266850.html
De cómo salir vivo de una corrida criminal

Alberto Aguilar en un desplante, ayer en la Monumental de Las Ventas
Las Ventas (Madrid). Vigésimo quinta de San Isidro. Se lidiaron toros de Saltillo/Moreno Silva. El 1º, Noble, va y viene, sin entrega y sin humillar; el 2º, potable por el izquierdo aunque sale sin humillar y difícil por el derecho; el 3º, peligrosísimo por el derecho y pasa por el izquierdo sin entrega; el 4º, un criminal sin lidia; el 5º, encastado, agresivo y violento; el 6º, violento y sin entrega. Dos tercios de entrada.
Sánchez Vara, de verde manzana y oro, estocada tendida y caída (silencio); estocada (aplausos).
Alberto Aguilar, de nazareno y oro, tres pinchazos, dos avisos, estocada trasera (silencio); pinchazo y media estocada, descabello (ovación).
José Carlos Venegas, de blanco y oro, pinchazo, estocada tendida, descabello, tres avisos (palmas); dos pinchazos, estocada (silencio).
El cuarto se llevó la palma. No se le recordará más que por ser un criminal que nunca jamás se entregó en el caballo, que buscó de salida cuerpo de torero y que asustó a propios y extraños, cuando en verdad ya teníamos tatuado el miedo en el cuerpo de hace tiempo. Qué barbaridad. Un criminal con todos los papeles este Saltillo. Y no fue el único de Moreno Silva. La historia iba de un más difícil todavía. Este cuarto le tocó a Sánchez Vara, el regalito. Mi reino entrego, de tenerlo, por no verme ahí. Creo que ni en barrera, cómo sería el pánico. A banderillas negras le castigó el presidente; papelón para los peones. Meritísimos. Menos mal que Sánchez Vara se ha hecho por los pueblos de dios y en la micro faena de taparle mucho la cara y meterle la mano con la espada ante el asombro general anduvo solvente. A otro le supera. Un paseo le debió parecer la faena del primero, que en vez de embestir topaba. Un sueño a estas alturas.
El miedo nos entró en el cuerpo de lleno con un tercero que de manso dio el tenebroso paso a cabrón. Y ya se quedó ahí para siempre por el pitón derecho y se soliviantó al natural para dejar estar. A dios gracias. Fue un lince en busca de presa en el tercio de banderillas y se la jugaron con verdad Adalid y Tirado. Tétrico era lo que le aguardaba a Venegas y con los pocos números que avalan su oficio. Rondaba el suicidio aquello. Solventó con muchísima dignidad y se le puso muy difícil la suerte suprema. No merecía los tres avisos; faltaron capotes amigos. No volvió la cara con un sexto que llevó toda la violencia a cuestas. Un trago también.
Volcánica fue la faena de Alberto Aguilar con un quinto que embestía con la misma agresividad que un huracán. Ponerse ahí y que el cuerpo no se moviera en la dirección contraria ya era mucho, incluso por la propia inercia de las fuerzas centrífugas. Dispuestísimo Aguilar, reseteó su mente de todo lo que llevábamos hasta entonces, y ya desprenderse de la psicosis era un ejercicio que superaba a la media. Falló la espada. No el corazón. Un santo nos pareció, ahora que ya ha pasado, el segundo al natural, que iba y venía, con la cara alta pero sin maldad. Qué miedo nos quedaba por pasar. Los mansos nos hicieron habitar el infierno. Y de qué manera.
Fuente: http://www.larazon.es/toros/de-como-salir-vivo-de-una-corrida-criminal-OC12768622#.Ttt1mbWLrtW4g99