13 Trucos de belleza caseros

Cada vez existen más cosméticos, productos de belleza y herramientas que nos ayudan a cuidarnos y ponernos más guapas. Pero frente a los avances de las firmas de belleza, la cosmética natural se va abriendo hueco. Y no hay nada más natural que los trucos de belleza que han pasado de generación en generación.
Trucos para eliminas las ojeras, lucir una piel radiante con ingredientes de la cocina, tener una melena lisa sin usar una plancha de pelo o las ondas surferas más bonitas a base de trenzas, presumir de manicura profesional en casa, y hasta conseguir librarnos de los centímetros de más que no nos dejan abrochar el vestido.
Trucos de belleza caseros que no son incompatibles con los cosméticos habituales, pero que pueden ayudarte en caso de apuro…
- Una mascarilla exfoliante para el rostro. Mezcla 6 fresas y 2 cucharadas soperas de miel. Aplica la pasta sobre tu rostro unos 15 minutos y retira con agua tibia. El ácido cítrico que tienen las fresas junto a la miel ejerce un efecto desinfectante y astringente, ideal para pieles grasas y con puntos negros.
- Patata y pepino contra las bolsas y ojeras. Tanto la patata como el pepino funcionan para reducir las bolsas y ojeras y descongestionar la mirada. En ambos casos solo tienes que cortar un par de rodajas y aplicarlas sobre los ojos durante 20-30 minutos. Se nota la diferencia.
- Corrector para ocultar un grano. Si te levantas con un grano justo en el sitio que más se ve, la primera premisa es no tocarlo. Para ocultarlo utiliza tu corrector de ojeras, difumina bien, aplica polvos compactos y después maquíllate de forma habitual.
- Pelo liso sin plancha ni stylers. Tu abuela seguro que utilizaba la toga para alisarse el pelo, un método que también se utilizaba en las peluquerías. ¿Cómo se hace? Con el pelo húmedo y bien desenredado tienes que ponerte un rulo en la parte alta de la cabeza. A continuación coger mechón por mechón y liarlo alrededor de la cabeza, de derecha a izquierda. Cuando acabes, te quitas el rulo y enrosca el mechón como has hecho con el resto del pelo. Sujétalo con pinzas o un turbante. Déjalo al menos dos horas hasta que el pelo se haya secado.
- Otra truco casero más sencillo que la toga para que tu melena quede lisa, sin encrespamiento y sin utilizar una plancha de pelo es secártela boca abajo peinándola con un cepillo ancho. Acaba el secado con aire frío.
- Si lo que quieres es todo lo contrario, lucir unas bonitas ondas surferas, sin utilizar herramientas de calor, hazte una trenza o varias… Tus ondas estarán más definidas o menos, en función de cuánto aprietes la trenza. Cuanto más aprietas, más marcadas estarán. Si lo que quieres es lucir ondas desde la raíz de tu melena, tendrás que hacerte una trenza de raíz. Si quieres ondas de medios a puntas, una trenza sencilla sirve.
- Si tienes el pelo seco, una vez a la semana, después de lavarlo, quítale la humedad con una toalla, aplica tu mascarilla habitual y envuélvelo en la toalla, mejor si está caliente. Déjala actuar media hora, mientras desayunas, por ejemplo. Después podrás peinarlo fácilmente y notarás que está muy suave.
- Una mascarilla casera para el pelo: dos yemas de huevo batidas con 2-3 gotas de aceite. Aplica en tu melena de medios a puntas, nunca en las raíces. Déjala actuar 30 minutos y a continuación lava el pelo de forma habitual. Conseguirás un plus de brillo y suavidad.
- Peinados para ocultar las canas o las raíces. Las cintas de pelo y pañuelos son tus aliados para ocultar tus raíces o las canas que siempre aparecen ahí donde más se ven. También puedes ocultar tus canas cambiando de lado la raya de tu pelo.
- Reduce unos centímetros tus cartucheras con film plástico. Aplícate la anticelulítica y envuelve tus piernas o tu vientre con film plástico durante 30-40 minutos. La lámina incrementa la sudoración, de forma que conseguirás eliminar líquido y algún centímetro. Una forma fácil de meterte en ese ajustado vestido que no consigues abrocharte.
- Color para tus piernas sin autobronceador. Mezcla en un recipiente un poco de tu base de maquillaje con tu hidratante corporal y aplícalo en las piernas. Estarán hidratadas y con un ligero color.
- Manicura perfecta. Si te pintas las uñas en casa para evitar manchar la piel puedes ponerte vaselina alrededor de la uña (la grasa que contiene repele al esmalte) o también puedes ponerte celo y retirarlo después. Si a pesar de esto tu piel se ha manchada puedes retirar el esmalte limando de forma suave alrededor de uña o meter las manos, una vez que el esmalte está seco, en agua caliente y verás cómo sale fácilmente.
- Pies suaves y sin durezas. Con el roce de las sandalias es normal que los talones de los pies muestren durezas y callosidades. Si quieres levantarte con los pies perfectos, cada noche, date un baño con agua caliente y un chorrito de vinagre, sécalos bien y aplica una crema hidrante o específica para los pies y duerme con calcetines.
- Fuente: http://www.mujerhoy.com/belleza/tratamientos/201606/10/trucos-belleza-caseros-20160610135254.html
Maquíllate en verano: evita que el sudor (y el calor) te jueguen una mala pasada

El sol empieza a calentar con fuerza y no hay mejor termómetro que optar por coger el transporte público para ver cómo las altas temperaturas empiezan a hacer de las suyas. Con él llegarán las noches en vela, los más de 40º a la sombra y esos ratos tan desagradables que proporciona el calor: el peor enemigo de todas aquellas que se maquillan en los albores del día. Evitar derretirte y que todo el laborioso proceso de 'chapa y pintura' mañanero quede en agua de borrajas, puede devenir en un reto. Aunque es posible salir airosa de estas situaciones. A continuación repasamos los ocho trucos infalibles para que el estío no le pase factura a tu 'look'.
1. Los cosméticos, a la nevera
Este es un truco bastante clásico, pero guardar la hidratante y el tónico en la nevera es una buena forma de bajar los grados de tu piel cuando los aplicas. Con la piel más fresca, el maquillaje se fija mejor.
2. La piel, perfectamente seca
Y cuando decimos seca, nos referimos a esperar a que todas las cremas y sérums que usas se hayan absorbido correctamente. Una vez que la piel asimila tus cosméticos, si hace falta, utiliza papel absorbente para retirar el exceso de grasa y sudor. Una superficie seca es mucho mejor a la hora de empezar a aplicar el maquillaje, ya que nos aseguraremos de que se fija mejor.
3. Un 'beauty blender' para la base y el corrector
Si eres de las que se aplica el maquillaje con los dedos, está muy bien cuando quieres que el producto se funda mejor sobre la piel. Pero en épocas de calor puede fundirse demasiado, así que lo mejor es aplicarlo con un 'beauty blender' húmedo que, además, refresque la piel.

Eye Tint, de Giorgio Armani; Kohl Couture Waterproof, de Givenchy; Beauty Blender, a la venta en Sephora; Nude Magique Cushion, de L'Oréal Paris.
4. Colorete líquido y colores mate
En esta época en la que nuestra cara tiene más brillos de lo normal, un colorete con acabado brillo no es lo más indicado. Los coloretes en tonos mate no tendrán ese efecto, pero sí te proporcionarán un buen tono, mientras que los formatos de tinta son más estables sobre la piel.
5. Maquillaje 'waterproof'
Aguanta mucho mejor las altas temperaturas que el maquillaje normal y te garantizará que permanezca en su sitio más tiempo.
7. Acabar con polvos translúcidos
Extender polvos translúcidos sobre el rostro para fijar el maquillaje es un truco que los profesionales 'beauty' llevan utilizando mucho tiempo. Estos contrarrestarán la humedad que genera el calor de la piel.
8. ¿Fijadores de maquillaje?
Por supuesto. Y en formato spray. Son muy cómodos y con unas pulverizaciones son capaces de fijar el maquillaje durante horas. ¿Alguien da más?
Así es la lipomamoplastia, lo último en cirugías de aumento de pecho

La cirugía de aumento mamario sigue siendo la más solicitada por las mujeres en nuestro país. Hasta un 28,2% recurre a ella, según el último informe 'La realidad de la cirugía estética en España', de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE). Además, con la llegada del buen tiempo la demanda de este tipo de intervenciones crece. “En especial las de pecho, que lo hace alrededor de un 30%”, según el cirujano plástico y reparador Daniel García Paricio.
Precisamente, García Paricio acaba de presentar una innovadora forma de aumentar el pecho, que promete resultados más naturales. Se llama lipomamoplastia y es una cirugía que se realiza en dos tiempos o intervenciones. En una primera fase, se realiza un injerto de tejido adiposo en la mama bajo sedación y sin ingreso. Esta grasa es extraída mediante liposucción de lugares de donde sobra; “a ser posible de la cara interna de las rodillas o los flancos, ya que es rica en células madre, está preparada para durar mucho y no se pierde con los cambios de peso”, asegura el citado cirujano. Transcurridos tres meses se implantan las prótesis de gel de silicona cohesivo en una segunda intervención que requiere ingreso y anestesia general.

¿Buscas dar con una intervención cuyos resultados sean naturales?
Algunos dirían que es empezar la casa por el tejado porque, hasta ahora, la grasa se utilizaba justo al revés. Es decir, para retocar simplemente los 'huecos' que los implantes de silicona no eran capaces de rellenar o para reconstruir mamas de pequeño tamaño. ¿Por qué invertir el proceso?
“Hace 15 años que se está utilizando la grasa para rellenar mamas por ser un implante natural, autólogo y muy rico en células madre, pero se injerta encima o dentro del músculo para dar volumen. Al final se termina reabsorbiendo entre un 30% y un 40%. Con esta nueva técnica se pone a nivel subcutáneo para mejorar el 'forro' donde luego va a ir el implante. Conseguimos una piel más elástica, unas prótesis más protegidas, unos resultados más naturales y mayores garantías de integración a corto y largo plazo”, asegura García Paricio.
1. Ventajas
El injerto de grasa permanece más tiempo y no se reabsorbe tanto porque se pone a nivel subcutáneo. No se trata de ganar volumen, sino de mejorar el tejido; “es decir, mejoras la estructura de la casa y luego le pones los muebles nuevos que has comprado”, explica el cirujano. Además, permite optar por prótesis redondas en lugar de en forma de gota, “que terminan dando problemas porque se giran”, según el experto.
También permite poner las prótesis a nivel subfascial en lugar de submuscular. “Las colocas en la fascia, una lámina que recubre el músculo, en lugar de sacrificar el músculo pectoral que tendrías que cortar para colocar el implante a nivel submuscular y que está condenado a atrofiarse”, explica el doctor.
Esto también supone postoperatorios menos dolorosos. Pero aún hay más: consigue que no se noten los implantes en mujeres muy delgadas, deportistas o que tienen mala calidad de piel porque les ha dado mucho el sol y la tienen muy envejecida. Y acorta la recuperación del postoperatorio a siete días, frente a los 10 o 12 del aumento convencional con prótesis.
2. Limitaciones
La principal limitación es que necesitas que te sobre grasa para poder hacértela, si bien es cierto que hace falta muy poca, tan solo unos 50 centímetros cúbicos por mama. Resulta unos 1.000 euros más cara que un aumento de mamas convencional y precisa pasar dos veces por quirófano.
Precio: Entre 6.000 y 7.000 €.
Lo que no debes meter en el congelador

9 alimentos que no debes congelar
Metes sobras al congelador por no tirarlas, y luego te encuentras con algo muy distinto de lo que habías congelado y acabas tirándolo. Si hace unos días te contamos cuáles son los alimentos que no se deben guardar en el frigorífico, estos tips evitarán que acabes tirando lo que metes en el congelador:
1. Mayonesa. Aunque hagas más de la que necesitas, no metas el sobrante en el congelador: formará una masa desagradable y sin sabor cuando la descongeles.
2. Leche. Justo acababas de abrir un envase para un cafecito y tienes que irte de viaje varios días. ¿Congelas la que queda? La repuesta es que lo hagas si vas a usar esa leche para cocinar, pero que no lo hagas si la vas a utilizar para beber, porque no te va a saber nada bien.
3. Lechuga y otras hojas para ensalada. ¡No se te ocurra congelarlas crudas! Formarán grandes cristales de hielo que romperán sus paredes estructurales y las dejarán hechas una pena al descongelarlas.
4. Huevos. Al congelarlos enteros, se expanden y se rompen. Eso sí, puedes congelarlos sin cáscara, en bolsas, yemas y claras aparte (Lo que mejor congela es la clara).
5. Aguacates. Congelarlos enteros es un error, porque la congelación cambia su consistencia. Lo que sí puedes hacer es pelarlos, deshuesarlos y triturarlos con 1 cucharada de zumo de lima o limón por aguacate (eso evita que oscurezca). Esa pasta se conserva meses y sirve para guacamoles o dips.
6. Croquetas y otros fritos. No congeles alimentos que has frito en casa. Pasa, por ejemplo, con las croquetas. Si las congelas fritas, quedan babosas. En cambio, puedes congelarlas preparadas y sin freír, dejando espacio entre una y otra, en cajitas o envueltas en film.
7. Tomates. Aquí hay división de opiniones. Unos dicen que sólo congelan bien una vez cocinados. Yo he visto que congelan bien (para cocinar) metiéndolos primero en bandejas cubiertas por papel de horno, por capas, hasta que hayan congelado. Luego, ya puedes ponerlos en bolsas. Para descongelarlos, basta ponerlos bajo el grifo de agua templada: la piel sale sola.
8. Patatas. No las congeles crudas porque se vuelven arenosas y desagradables. Si, por cualquier razón, lo haces, cocínalas primero y mételas en bolsas.
9. Quesos. No se deben congelar, porque pierden aroma, sabor y textura. Sabiendo eso y si tienes grandes piezas que no vas a consumir en breve, puedes congelarlas cortadas en cuartos o en trozos menores, bien envueltos. Luego, saca solo el trozo que necesitas, déjalo descongelar en la nevera y tenlo una hora a temperatura ambiente antes de tomarlo.
Fuente: http://blogs.mujerhoy.com/adelgazar/2016/06/02/9-alimentos-que-no-debes-congelar.html
¿Padeces el síndrome de la disculpa permanente?

Perdona que sea tan pesada, cariño, pero ¿tardarás mucho todavía?", le preguntas a tu chico cuando le llamas después de llevar más de 20 minutos esperando. "Disculpa, pero necesitaría tener ese informe cuanto antes", pides a tu compañero que debería haberlo entregado ayer. "Ups, ¡lo siento!", le dices a ese señor que te ha dado un buen pisotón en el metro, como si tu estúpido pie se hubiera interpuesto en su camino.
"Perdonad que me meta, pero...", susurras en la junta de vecinos como si no tuvieras tanto derecho como cualquiera a hacerlo; "Seguramente será una tontería pero tengo una idea que...", intervienes en una reunión en el trabajo. Si te reconoces en una o varias de estas frases (y perdona que te lo diga), eres una de las muchas mujeres en el mundo que padecen lo que muchos han dado en llamar como sorry syndrome o esa tendencia a pedir disculpas por cualquier motivo, aunque tú no hayas cometido ningún error.
Perdona que me meta, seguramente será una tontería lo que voy a decir...
No todas las mujeres se andan con tantas contemplaciones a la hora de comunicarse, sin embargo hay algunas investigaciones que respaldan la idea de que, en general, dicen "lo siento" más a menudo que los hombres. Dos estudios realizados por la Universidad de Waterloo en Canadá y publicados en la revista Psychological Science encontraron que aunque ellos están tan dispuestos como nosotras a disculparse, tardan más en sentir que necesitan hacerlo.
Amy Schumer, la atrevida y deslenguada cómica norteamericana, célebre por su humor políticamente incorrecto nos ponía esta realidad delante de las narices a través de un scketch titulado Im Sorry: una parodia en la que varias científicas y expertas reputadas en diversas materias (entre ellas una hipotética premio Nobel) pretenden llevar a cabo un debate que promete ser de lo más interesante pero que se queda estancado antes de empezar en un hilarante embrollo de disculpas y cortesías recíprocas.
Bromas aparte, Sandra Díaz Leonardo, formadora en la Escuela Europe de Coaching (EEC) y experta en comunicación asertiva, cree que fórmulas como las que enumerábamos al principio son parte de rutinas incorporadas desde la infancia. "La mujer, tanto en el entorno personal como en el profesional, muestra con frecuencia comportamientos enfocados a conciliar posturas, escuchar y mediar en situaciones difíciles", asegura.
Ese modo de comunicarnos es, en definitiva, una manifestación más de esa vocación que nos inculcan desde que somos niñas de agradar y satisfacer las expectativas de los demás antes que las nuestras. "Esta forma de mirarse, siempre imperfecta, puede hacer que se sitúe en desigualdad respecto a sus colegas, su pareja, incluso sus hijos. La mujer, con frecuencia, asume que "estar al servicio de los demás es la clave para que me quieran", explica la coach.
¿Intrusas en el espacio público?
Comenzar una frase pidiendo perdón o restándole valor a lo que se va a decir a continuación, más allá de una mera muletilla lingüística, es la expresión de una menor autoestima.
"Durante siglos, las mujeres estuvieron sistemáticamente excluidas del espacio público y confinadas al ámbito doméstico. Esta situación, que todavía hoy cuesta superar, hace que ellas se sientan como "intrusas", sin el pleno derecho a estar allí: por eso se excusan o tratan de pasar desapercibidas", analiza Sara Berbel, doctora en Psicología Social y autora de Directivas y empresarias. Mujeres rompiendo el techo de cristal.
Disculpa, pero necesitaría este informe cuanto antes..."
[En realidad soy tu jefa, pero no te lo voy a recordar no sea que te moleste]
Otra experta, Judith Baxter, sociolingüista de la Universidad de Aston (Reino Unido), señala en su libro, The language of female leadership [El lenguaje de las mujeres líderes, sin traducción en España] que en las reuniones de trabajo y en los consejos de dirección las mujeres están cuatro veces más inclinadas que sus compañeros masculinos a utilizar un tipo de discurso que ella ha calificado como de "doble voz" y que consiste en prejuzgar negativamente la respuesta de la audiencia y adaptar el mensaje en función de esa perspectiva.
Ejemplos: "Corregidme si me equivoco...", "No soy ninguna experta en el asunto, pero...", "Es posible que no lo haya entendido bien, pero...". Sara Berbel añade que la falta de seguridad en un espacio que no se percibe como propio se refleja no sólo en el lenguaje verbal, sino también en el no verbal. Se ha visto que las mujeres suelen ocupar lugares extremos o poco centrales en las mesas de trabajo, incluso aunque sean las directoras.
Hablar claro sobre los propios méritos es importante, porque precisamente uno de los obstáculos en el camino de las mujeres hacia la cima del poder empresarial, económico o político radica en lo que la doctora Estrella Montolío (Catedrática de Lengua Española de la Universitat de Barcelona y coordinadora del grupo de investigación Estudios del Discurso Académico y Profesional) han definido como "autodisminución ritual" o "modestia ritual" que tiene su origen en la educación estereotipada que recibimos y consiste en "la inhibición de los éxitos propios, la extrema modestia, en ocasiones incluso autodenostativa, así como la tendencia a intentar mostrarse amable y poco asertiva, ensalzando las virtudes ajenas y silenciando las propias".
Corrígeme si me equivoco.
Lo explica Sara Berbel en su libro, una tendencia que la autora considera "muy peligrosa porque, si bien entre las mujeres es entendida como una simple expresión de modestia (una de las virtudes en las que se educa a las mujeres), puede ser tomada al pie de la letra por los varones que la escuchen, con el consiguiente juicio desfavorable hacia ellas".
¿Las consecuencias? Por una parte, se refuerza la baja autoestima y el temor social. Por otra, dado el diferente código lingüístico, ellos pueden entender literalmente las expresiones de inseguridad y darlas por ciertas, considerando, por tanto, que esas mujeres no son aptas para los puestos que ocupan.
Íntima y personal
La herramienta antidisculpas Tami Reiss y Deborah Tannen, empresaria y lingüista respectivamente, han aliado sus experiencias para crear Just Not Sorry, una aplicación para Gmail diseñada para detectar las diferentes fórmulas con las que nos disculpamos e infravaloramos a menudo en nuestros correos electrónicos.
Las subraya en rojo para llamar nuestra atención sobre ellas y propone algunas alternativas más directas y asertivas. De momento solo está disponible en inglés, pero ya se ha convertido en un éxito de descargas... aunque también ha recibido críticas.
¿Amabilidad vs credibilidad?
Alexandra Petri, blogera del Washington Post, ideó una forma muy clara de plantear la cuestión traduciendo algunas de las frases más célebres pronunciadas por hombres a lo largo de la Historia al "idioma" femenino en el ámbito laboral. Aquel épico "Veni, vidi, vinci", que pronunció Julio César, sería algo así como: "No es que quiera echarme flores, pero sí que estuve en esos sitios, me sentí muy honrada de formar parte de nuestro equipo y de ver cómo hicimos aquel increíble trabajo de conquistar esos lugares".
Un ejemplo más: "I have a dream", proclamó solemne y esperanzador Martin Luther King. Traducción: "Lo siento, pero se me ha ocurrido algo probablemente sea una locura, pero mira, mientras estamos tratando de lidiar con este problema, ¿puede ser que haya he tenido una idea o una visión sobre el futuro?". Divertido y efectivo.
No es que quiera echarme flores, pero estoy muy honrada de formar parte de nuestro equipo...
La bloguera intentaba llamar la atención sobre esta cuestión y lo hizo. Tanto, que hasta la mismísima Sheryl Sandberg, directora operativa de Facebook, aplaudió públicamente la iniciativa. Y su opinión no es baladí, no solo por ser pionera en liderazgo femenino y una de las directivas que ha llegado más alto en el mundo, sino porque, precisamente por eso, en su camino ascendente ha tenido que lidiar con las múltiples aristas de la desigualdad. Cuando Sandberg todavía estaba en el instituto ya apuntaba maneras de líder y uno de sus profesores le dijo: "A nadie le gustan las chicas mandonas".
¿Estamos obligadas a ser agradables para alcanzar el éxito? "El margen de actuación de las directivas es muy estrecho señala Sara Berbel. Cuando se comportan según el estereotipo masculino y son fuertes, firmes y exigentes, entonces se las considera competentes pero no gustan, se las acusa de ser "masculinas".
En cambio, cuando adoptan el rol del estereotipo femenino y se muestran amables, comprensivas y empáticas, entonces gustan más pero no son consideradas competentes. Esto es el fenómeno llamado en el mundo anglosajón "the double bind", la doble atadura, y es que somos castigadas en ambos casos".
En su opinión, esto solo se acabará cuando premiemos aquellos liderazgos que incluyan características de ambos estereotipos, masculinos y femeninos "que, por cierto, son los más eficientes y los que otorgan mayor libertad de expresión a las líderes", añade. No se trata, por tanto, de abolir la amabilidad del código de conducta. Reconocer los propios errores y disculparse por ellos no es un signo de debilidad, sino de seguridad y fortaleza... si lo hacemos cuando toca.
Fuente: http://www.mujerhoy.com/vivir/psicologia/201606/02/siento-basta-disculpas-20160602165801.html