El consumo de pescado en los hogares cae un 13,5 % en los últimos seis años
El pescado es una pieza clave de una alimentación saludable - José Antonio Gil Martínez
El consumo de pescado en los hogares españoles no deja de caer. Lo que ha sido siempre uno de los productos básicos en la dieta mediterránea y pieza fundamental de una alimentación saludable, está cada vez más arrinconado en el menú diario de las familias españolas. Los datos son contundentes. Si en 2009 en cada hogar se consumía una media de 29,9 kilogramos por habitante y año, en 2015 se ha pasado a 25,86, según datos de la Confederación Española de Pesca. Un 13,5% menos.
Aunque el descenso es lento (27,30 en 2010, 26,81 en 2011, 26,37 en 2012, 26,8 en 2013 y 26,4 en 2014), el sector pesquero ha dado la voz de alarma, ya que las principales consecuencias de esta caída son económicas y sanitarias, según señalaron a ABC el secretario general de Cepesca (Confederación Española de Pesca), Javier Garat, y la directora adjunta de Fedepesca (Federación de Empresarios Detallistas de Pescado), Luisa Álvarez.
Petición al Gobierno
Las causas que explican este descento son tres, principalmente. En primer lugar la crisis generalizada, agravada por la subida del IVA a los productos pesqueros, que pasó del 8 al 10%, mientras que la mayoría de países de la Unión Europea aplica entre un 5 y un 6%. En este sentido, el sector ha pedido al Gobierno que se considere al pescado un elemento básico, como la fruta, el pan o la leche, que están gravados solo con el 4%. «La subida del IVA no nos ha ayudado nada, en un producto que no es caro», subraya la representante de las pescaderías, Luisa Álvarez, «tenemos el mismo tipo de IVA que la Coca-Cola».
Los cambios en los hábitos de consumo es la segunda causa que explica esta caída. El problema radica en que las familias, por diferentes circunstancias, tienen menos tiempo para cocinar y dedican menos tiempo para la compra de pescado. «El pescado -señala Luisa Álvarez- se percibe como un producto complejo para comprar, conservar y cocinar, aunque no lo es». Además, laaparición de nuevos formatos comerciales, como las grandes superficies y los supermercados, con una forma distinta de comprar, hace que la gente compre menos pescado.
El comercio tradicional de pescado, las pescaderías, han ido perdiendo cuota de mercado. Del 100% que tuvieron han pasado a un 50% en el mercado del pescado fresco y un 30% en el general. Asimismo, la amenaza de desaparición es evidente, ya que se ha pasado en los últimos diez años de 14.000 pescaderías a 10.000. «La red de pescaderías de España es única en el mundo», recuerda Álvarez.
Menos gasto sanitario
Estos cambios de consumo también afectan a la dieta. Los españoles cada vez más se alejan de los patrones fundamentales para su alimentación y de un producto tan saludable como el pescado. «Uno de cada dos niños tiene sobrepeso y el siete por ciento del gasto en Sanidad se destina a enfermedades relacionadas con la obesidad», subraya la representante de las pescaderías españolas.
Precisamente, expertos de la FAO y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han destacado en su último panel los beneficios nutricionales que para la salud tiene el consumo de pescado. Entre estos beneficios está la mejora de la vista, la prevención de enfermedades cardiovasculares, el cáncer de próstata, los trastornos inmunológicos, la osteoporosis, y con el término de los embarazos y el posterior desarrollo neurológicos y cardiovascular de los lactantes y los niños. Desde Cepesca se advierte de que si el aumento de consumo de pescado mejora la salud, habrá menos gasto sanitario.
La tercera causa del descenso del consumo es, a juicio de estas dos organizaciones pesqueras, la falta de promoción del consumo de estos productos. El principal instrumento con el que se contaba hasta ahora para la promoción era el FROM, un organismo del Ministerio de Agricultura y Pesca, que desapareció en 2011. Al eliminarse también quedó sin presupuesto, y desaparecieron de un plumazo sus más de 11 millones. Actualmente, solo se destinan dos millones de euros para la promoción de los productos de la pesca.
Esta queja del sector ya fue trasladada en su día a la ministra de Agricultura y Pesca, Isabel García Tejerina, a través de una carta en la que se le pedía «trasladar a la Secretaría General de Pesca las competencias de promoción de los productos de la pesca, con un presupuesto que alcance, al menos, la cifra del 2011».
Los representantes de los pescadores esperan que se ponga freno a esta situación, ya que España es el primer productor industrial de la Unión Europea en productos de pesca con el 16% de la producción y ocupa el puesto 21 de producción del mundo. Asimismo, es la flota más importante en Europa por capacidad.
Sube la fiebre de los escotes que bajan hasta el ombligo
Nicole Kidman sorprendió con un escote en «uve» hasta la cintura durante la gala de UNICEF celebrada el pasado martes. A su llegada al hotel Beverly Wilshire de Los Ángeles, la australiana lucía un modelo de Louis Vuitton hecho a medida. Sorprende que la gran marca francesa, que se distingue por su habitual estilo intelectual y elegante, haya entrado al trapo de los vestidos de este corte: encajes, brillos, flores de colores, lentejuelas y abertura hasta el ombligo, que más bien parecía salido de una tienda de chinos que de los talleres de Vuitton. Ni siquiera le faltaba la consabida abertura en la falda hasta la cadera, tipo «Angelina».
Pero Nicole no es la única que ha «echado mano» del exagerado escote en «uve». Durante los Globos de Oro, los escotes hasta la cintura coparon la alfombra roja. Se trata de una tendencia que hasta ahora llevaban las más jóvenes y radicales, aquellas que han basado su fama en sus atuendos llamativos: Lupita Nyong’o, Cara Delevingne o Rihanna, por ejemplo. Ahora se suben al carro otras actrices, casualmente necesitadas de algo de promoción, tras largas pausas en sus proyectos profesionales. Tal es el caso deGillian Anderson, la famosa agente Scully de los años 90, o Michelle Rodríguez, a la que le quedaba el escote mejor que a ninguna. Jaimie Alexander y Kirsten Dunst -con una versión rectangular del escote, en un modelo de terciopelo negro deValentino- también se apuntaron a la tendencia durante la gala de los Globos de Oro.
Aunque no existen lugares ni circunstancias ideales para lucir este tipo de vestido, ciertas reglas sencillas pueden ayudar a las más avezadas: 1. Absténganse aquellas señoras con mayor «dotación armamentística» para evitar un despliegue excesivo de activos. 2. Piénsenlo más de dos veces las propietarias de las planicies de la Meseta de Castilla de Machado, porque el invento exagera la cuestión. 3. Se requiere tener un buen valle entre las dos montañas, para que el vestido cubra al este y al oeste. 4. Si bajan el escote hacia la cintura, eviten la falda con abertura hasta la cadera: o se enseña por arriba o por abajo.
Parece que con respecto al escote hasta el ombligo, la única que lo borda y se lo puede permitir sigue siendo Jennifer Lopez que -salvo en esta última edición de los Globos, pues llevó un modelo cerrado de Giambattista Valli- los lleva causando la admiración de su amplio público masculino y femenino.
Fuente:http://www.abc.es/estilo/moda/abci-sube-fiebre-escotes-bajan-hasta-ombligo-201601140021_noticia.html
'Gym sex': el 25% de los que van al gimnasio se acostó en 2015 con un compañero
Enero es a los gimnasios lo que agosto a los chiringuitos playeros. Tras las navidades, y con el turrón duro aún deshaciéndose en el estómago, parece necesario hacer un poco de ejercicio; pero la mayor parte de personas abandonan las buenas intencionespasadas unas semanas.
Un gimnasio en enero es lo más parecido a 'La parada de los monstruos' de Tod Browning pero ¿qué ocurre si lo visitamos, por ejemplo, en abril? Pasado el pico de Año Nuevo sólo quedan castigándose mujeres y hombres esbeltos. La fealdad brilla por su ausencia. Sí, en enero la gente va al gimnasio a adelgazar, pero el resto del año el personal va por algo muy distinto: es el sitio perfecto para ligar (y tener más éxito en cualquier otro ámbito).
El objetivo no es estar sano, es estar bueno y, a ser posible, ligar con algunos de los otros adeptos del culto al cuerpo
Una encuesta realizada entre 2.000 adultos por la firma de productos eróticos británica Ann Summers revela que el 25% de las personas que acude con regularidad al gimnasio ha hecho el amor con alguno de sus compañeros al menos una vez en el pasado año, y uno de cada cinco ha pillado con su entrenador personal. El 70% de las mujeres admite, además, que fantasea con los monitores del gimnasio, y el 66% del total de encuestados reconoce que las ensoñaciones sexuales facilitan su trabajo en las máquinas.
Ni que decir tiene que esta encuesta carece de toda base científica, pero no hay más que darse una vuelta por un gimnasio para comprobar que sus conclusiones son en parte acertadas. Al igual que aprobar sus exámenes no es la única razón por la que los universitarios van a la biblioteca (de ser así, no suspenderían tanto), estar en forma no es la principal razón por la que muchos de los clientes regulares de un gimnasio se machacan en la cinta: el objetivo no es estar sano, es estar bueno y, a ser posible, ligar con algunos de los otros adeptos del culto al cuerpo.
Un buen lugar para pillar
Cierto es que el cortejo, el sexo y, claro está, el amor, son asuntos siempre presentes en nuestro día a día. Por mucho que te guste tu pareja, no puedes evitar sentirte atraído por otras personas, y esto ocurre en el metro, en el trabajo, en el supermercado… En todas partes. Pero ¿acaso hay otro ambiente más libidinoso que un gimnasio repleto de afroditas y adonis?
La gente que se siente infeliz consigo misma, con su cuerpo o su forma física, normalmente tienen una libido que se corresponde con sus sentimientos
Según la investigadora Kate Fox, antropóloga social y codirectora del Social Issues Research Center, el gimnasio cumple con dos de los tres requisitos para que un espacio sea perfecto para ligar: sociabilidad, entendida como la facilidad para entablar conversación con un desconocido –“Hola, creo que estás usando mal está máquina, ¿te ayudo?”– y el interés común –“¿Prácticas la dieta paleolítica? Yo también, que coincidencia”–. El tercer requisito, el alcohol, está ausente de los gimnasios, pero suele compartirse en grupo tras las sesiones de entrenamiento.
Hay que apuntar, además, que en los gimnasios cada vez hay mayor variedad. La proporción de mujeres no deja de aumentar (antes había muchos más hombres), una buena noticia para el público heterosexual.
Menos presumir y más sudar. ¿O mejor salimos de aquí y vamos a tomar una caña? (iStock)
El hecho de que el gimnasio sea un buen sitio para ligar no sólo viene determinado por cuestiones sociales, sino también biológicas. Diversos estudios han constatado que las personas que practican deporte tienen una libido mayor que los que no lo hacen. Como explicó en 'The Telegraph' el doctor Dan Rutherford, “la práctica regular de ejercicio mejora la salud física y mental, y ambas tienen una relación directa con nuestro interés y habilidad para disfrutar del sexo. El aumento de endorfinas que acompaña al ejercicio provoca, además, un incremento del bienestar y la autoestima. La gente que se siente infeliz consigo misma, con su cuerpo o su forma física, normalmente tienen una libido que se corresponde con sus sentimientos”.
Un estudio de la Universidad de Harvard en el que participaron 160 hombres y mujeres constató, por ejemplo,que aquellas personas que practicaban natación regularmente tenían una vida sexual a los 60 años comparable a los participantes de 40 que no hacían deporte. Otra investigación constató que la relación entre práctica de ejercicio regular y una dieta saludable incrementa en un 15% la testosterona en los hombres, una hormona cuyos bajos niveles están directamente relacionados con un bajo deseo sexual así como la disfunción eréctil.
'Masaje de la Ivy League' o 'Punto V': el diccionario de los términos sexuales
¿Qué mejor química sexual que la que no necesita palabras? ¿Para qué estropear la magia del sexo con lo mundano del lenguaje? ¿Por qué no olvidarnos de que lo oral son meras palabras y centrarnos en el otro oral? Nada de eso. Si la lengua –el idioma, queremos decir– crea realidades y nos ayuda a definir los límites de nuestro mundo, nada mejor que ampliar nuestro vocabulario relacionado con el sexo para explorar nuevas fronteras. No, no nos referimos únicamente a eso que se susurra al oído de la pareja para aumentar su excitación (¿hay algo más turbador que la palabra exacta en el momento indicado?), sino también a determinadas prácticas y conceptos que nunca habríamos pensado que existían.
Hay, cómo no, unos cuantos libros dedicados al lenguaje sexual. En España podemos echarle un vistazo al 'Diccionario del sexo y el erotismo' (Alianza) del catedrático de la Universidad de Alicante Félix Rodríguez González, en el que recoge más de 6.200 expresiones castellanas relacionadas con el coito y sus cercanías. Nosotros hemos elaborado nuestra propia guía a partir del 'Dirty Sex Dictionary', en la que hemos dejado fuera interjecciones como “¡oh!” (que significa “esta posición sacada del Kamasutra me está agradando, cariño”) o “¡ah!” (“para prolongar este placer es necesario que no nos detengamos ahora”).
Asstronauta: de difícil traducción al español (“ass” significa “trasero” en inglés), se utiliza para referirse a aquella persona que acaba con la virginidad anal de otra. Un explorador de lo desconocido, vaya.
BBW: este lo conocerán los aficionados a las páginas de porno 'online' (a nosotros nos lo han contado). Es el acrónimo de “BBW”, “beatiful big woman”, es decir, “mujer grande y bella”. Aunque puede considerarse un eufemismo de “gorda”, en realidad realza las características positivas de estas mujeres.
Una 'forgía' es una orgía con cuatro personas
Beso australiano: el equivalente a un beso francés (un morreo, que se diría coloquialmente), sólo que en, ejem, los labios inferiores.
Bolas azules: aunque se utiliza a un nivel más médico para referirse a la vasocongestión de los testículos, de una manera coloquial suele referirse a la frustración que sufre el hombre que, después de un buen rato excitado, no alcanza el orgasmo, ya sea porque no puede o porque su pareja se lo ha negado.
Cena para dos: un elegante sinónimo de la posición sexual conocida como 69.
Codo de pene: si la epicondilitis o codo de tenista es una dolencia causadas por el esfuerzo causado por realizar un gran esfuerzo jugando al tenis (o realizando otras actividades), no hay que ser un lince para adivinar a qué se refiere el codo de pene.
Coprolalia: no confundir ni con la coprogafia ni con la coprofilia, se trata del uso compulsivo del lenguaje obsceno. No, no hace falta sufrir el síndrome de Tourette para que se te vaya la lengua.
Hombre de la puerta de atrás: como la canción de Willie Dixon, se trata de aquel que se escurre en el dormitorio de la pareja para acostarse con ella… O, simplemente, el que prefiere el sexo anal al vaginal.
'Masaje de la Ivy League' o 'Punto V': el diccionario de los nuevos términos sexuales
Dracofilia: atracción hacia los dragones. Lo normal, vaya.
Espectáculo de marionetas: una persona masturba a otra mientras le cuenta una historia sucia, o mientras ambos ven juntos una película pornográfica.
Forgía: del inglés “fourgy”, como su propio nombre indica, es una orgía con cuatro participantes.
Hermanos esquimales: uno de esos términos sacados de 'The Bachelorette', el popular 'reality' de citas emitido por la ABC. Los hermanos esquimales son aquellos que se han acostado con la misma mujer y, por lo tanto, tienen una especie de afinidad al haber “compartido el mismo iglú”. El término lo tiene todo: es una bonita mezcla de racismo y sexismo.
¿Qué fue de aquel amigo que se echó novia y no se le volvió a ver el pelo? Estará hiberfollando
GGG: la tríada perfecta para Dan Savage, el célebre consejero sexual, que utiliza dichas siglas para referirse a cómo debería ser toda relación sexual. “Good, giving and game”, es decir, ser buenos, ser generosos y probar cosas nuevas.
Hiberfollar: a todos nos ha pasado que, en un momento u otro, nos hemos preguntado qué ha pasado con ese amigo que se echó novia y, de repente, desapareció de nuestras vidas. Eso es hiberfollar: como hibernar, pero con la nueva pareja.
Lexis: otra manera de llamar al 69, lo mejor de esta palabra es su origen. LXIX, es decir, el 69 en números romanos.
Magina: ¿recuerdan esa escena en la que el villano de 'El silencio de los corderos', Buffalo Bill, baila delante de un espejo ocultando su miembro entre las piernas, aparentando así ser una mujer? Esa es la vagina de hombre o “mangina”.
'Masaje de la Ivy League' o 'Punto V': el diccionario de los nuevos términos sexuales
El Mentol: sexo oral aderezado con cierto cosquilleo causado por el caramelo de menta que el que lo realiza mastica mientras tanto.
Masaje de la Ivy League: utilizando en Estados Unidos para referirse a dos hombres frotando sus miembros entre sí. Una nada velada referencia a lo que ocurre en las fraternidades de las universidades de élite cada noche. Ojo, la página ofrece como sinónimos “masaje de Princeton” y “estilo Oxford”.
Nyataimori: ya hemos hablado con anterioridad de cómo se debe comer correctamente el sushi. En lo que no nos habíamos detenido era en esta peculiar práctica japonesa consistente en comer sushi o sashimi del cuerpo de una mujer desnuda. No se preocupen, que también hay para ellas, sólo que con el nombre de 'nantaimori'. Ilegal en China, parece haber gozado de cierto auge entre los círculos más ocultos de las grandes capitales occidentales.
La Ostra Vienesa: hace falta una gran flexibilidad para reproducir esta posición, en la que la mujer pone sus pies detrás de la cabeza para que el hombre la penetre. Cuidado, riesgo de accidente.
Parapolla (o 'cock block'): el que evita que un placentero y deseado acto sexual se lleve a cabo, también puede referirse a todo aquello que corte el rollo, como una canción equivocada sonando en el momento en que no debe, un móvil que se pone a vibrar de repente o el recuerdo de que te has dejado el gas encendido en casa.
Si te lo has currado con el sexo oral y no has recibido nada a cambio, lo sentimos: has hecho un 68
Pornocho: a Pinocho le crecía la nariz cuando mentía. A los pornochos, cuando no dicen la verdad sobre sus verdaderos hábitos de consumo pornográfico.
Princesa de almohada: la mujer que disfruta del 'cunnilingus' que un hombre u otra mujer realiza en ella… pero que no devuelve el favor.
Relación Punto V: consiste en una relación poliamorosa en la que dos personas se acuestan con la misma tercera persona, pero no entre ellos. Algo así como los hermanos esquimales.
68: no, no nos hemos dejado ningún número. Simplemente, este sesenta y ocho nombra el momento en el que alguien recibe sexo oral sin devolver el favor. Como un “princesa de almohada” para ambos sexos.
Sexo ojeado: no, no es lo que usted está pensando, sino fantasear con una relación sexual con alguien a quien se está mirando fijamente. Mucho más seguro y más sano.
Steely Dan: este nombre, que muchos conocerán por el grupo de jazz-rock de los años setenta, en realidad fue utilizado por primera vez por William Burroughs en 'El almuerzo desnudo' para referirse a un vibrador de metal que aparecía en el libro.
'Masaje de la Ivy League' o 'Punto V': el diccionario de los nuevos términos sexuales
Textrovertido: aquellas personas cuyas únicas habilidades sociales para el sexo están limitadas a la escritura, a través de la cual son capaces de soltar cualquier burrada, pero que en persona sufren lo indecible para relacionarse correctamente.
Trío del Diablo: ¿por qué la apelación satánica? Porque se trata de un trío que no suele ser con el que fantasean la mayor parte de hombres. Es decir, en él se encuentran bajo las sábanas dos varones y una hembra. Pero a caballo regalado…
Triolismo: el término médico para referirse al impulso psicológico que tiene un sujeto de realizar actos sexuales con varias personas al mismo tiempo. Aparece por primera vez en 1941, en el diccionario médico de Dorland.
Vaginabundo: un hombre que erra de mujer en mujer sin pasar mucho tiempo con ninguna.
Vainilla: como ya explicamos, toda aquella relación sexual que se limita al sota, caballo y rey de siempre. Véase también sexo 'mainstream', “para todos los públicos” o “sexo en las serie de televisión españolas”.
Viento en popa y a toda vela: una erección de las de toda la vida.
Las cinco tendencias del fitness para 2016
Ya no basta con ir al gimnasio ahora debes estar pendiente de qué se cuece en la industria del fitness, sobre todo en ciudades como Los Ángeles y Nueva York.

Cada año el American College of Sport Medicine hace una encuesta anual entre más de 2.800 profesionales de la salud y del fitness de todo el mundo. De esta investigación surgen las que serán las tendencias claves del próximo año. Veamos cuáles se prevén que triunfen en 2016:
La tecnología 'wearable'
En 2016 vamos tendremos acceso a una infinidad de artilugios mucho más sofisticados que las pulseras que ya conocemos (y algunos ya usan) para medir el rendimiento deportivo y las constantes vitales. Podrás cuantificar y contabilizar cada metro que corras y cada latido cardíaco. El fitness sin data no tendrá sitio en 2016. La última tendencia son los tatuajes trackers, es decir tatuajes con la capacidad de recoger datos de tu cuerpo y trasmitirlos o subirlos a Internet. Se acabaron las excusas y el disgusto de perder la pulsera o el teléfono. Los llevarás literalmente grabados en la piel.
Entrenar con el peso de tu propio cuerpo
Es un entrenamiento muy conveniente porque podrás practicarlo a cualquier hora, en cualquier sitio sin que sea necesario un equipamiento específico. Además entrenarás tu cuerpo para que sea capaz de moverse en todas las direcciones y permitirás que se vaya adaptando al entrenamiento a medida que vayas mejorando el rendimiento.
HIIT (entrenamientos de alta intensidad a intervalos)
Fue una de las estrellas de 2015, pero parece que su reinado se afianza en el nuevo año. Son entrenamientos cortos en los que se eleva la frecuencia cardiaca hasta niveles muy altos, y siempre se trabaja a intervalos. Aquí los descansos son obligatorios. Es algo que se ha empleado durante muchos años en los entrenamientos de atletas de alto rendimiento. Se ha hecho muy popular porque es versátil: se puede adaptar a todos los horarios, agendas, edades y condiciones físicas, además de incrementar la resistencia y la masa muscular. Tiene un efecto quemagrasa después del entrenamiento que permite que sus beneficios se prolonguen hasta 48 horas después de haber entrenado.
Ya no se llevan los cuerpos flácidos y vuelven las pesas con fuerza
Entrenamientos de fuerza
Estar fuerte es tendencia. El look famélico y lánguido está en horas bajas. En 2016 ganan los cuerpos sanos y en buen estado físico, y para eso hay que coger las pesas. No demasiado porque tampoco se lleva ser la nueva novia de Hulk. Además los beneficios de las pesas para el cuerpo femenino y la fortaleza de huesos y músculos son enormes. Fortalecer los huesos reduce el riesgo de diabetes, osteoporosis y enfermedad cardiovascular.
Contratar un entrenador personal
Personalizar es otra de las palabras básicas de 2016. Y hacerlo con un entrenador personal es algo equivalente a contratar un terapeuta. Alguien que intenta conocerte para motivarte y hacer relucir de tu cuerpo la mejor versión posible. Los expertos creen que este año crecerá la contratación de 'personal trainer', y por eso apuestan por la formación de profesionales más sofisticados y con amplios conocimientos sobre el cuerpo y las nuevas máquinas que están por llegar a los gimnasios.
Fuente: http://www.mujerhoy.com/vivir/fitness/201601/10/cinco-tendencias-fitness-para-20160110191520.html



